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Con el recuerdo del olor de aquel pequeño cuarto a
madera recién labrada y a virutas de los más
variopintos colores, la cera de abeja, las pátinas al
óleo. Así parece no haber pasado el tiempo y dando
forma a aquellos ásperos leños, unos días más tarde
envolverán la magia de algunos hogares para siempre.
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